El estonio tiene su lugar en Europa

El estonio, emparentado con el finés y (remotamente) con el húngaro, es un idioma hablado por aprox. un millón de personas en el pequeño país báltico de Estonia. Hasta 1991, Estonia perteneció a la Unión Soviética y, a consecuencia de la política lingüística del régimen soviético, a punto estuvo de extinguirse, al igual que el lituano. Gracias al ingreso de Estonia en la Unión Europea el 1 de mayo de 2004, el idioma fue revalorizado al convertirse en un idioma oficial de la UE.

Debido a la influencia de la Orden Teutónica en el Báltico hasta el siglo XV, se prestaron numerosas palabras del alemán. Sin embargo, el estonio es para la mayoría de los europeos un idioma que suena muy extraño y que parece ser muy difícil de aprender. Mientras tanto, la adquisición de la ciudadanía estonia está vinculada al dominio de la lengua étnica. Esto ha generado el enfado de la minoría rusa que representa casi el 30 % de la población.

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